
En nuestro camino hacia una vida saludable y natural, todos hemos oído hablar de los beneficios del aloe vera para la piel. Pero ¿sabías que también puede aportar valiosos beneficios internos, especialmente en el contexto de la dieta AIP? Voy a explicarte en detalle cómo esta planta puede convertirse en un aliado poderoso y ayudarte en tu bienestar tanto interna como externamente.
El aloe vera ha sido venerado durante siglos por sus maravillosas propiedades curativas. Esta planta suculenta, originaria de regiones áridas, se ha utilizado en diversas culturas debido a su capacidad para aliviar una variedad de dolencias, especialmente a nivel cutáneo. Su nombre botánico, Aloe barbadensis miller, es una de las más de 400 especies de aloe conocidas.
Beneficios del aloe vera externos:
Los efectos que tiene sobre la piel son bien conocidos y comprobados, su gel fresco se ha utilizado durante generaciones para aliviar quemaduras solares, irritaciones y promover la curación de heridas. Estas son algunas de sus propiedades:
- Favorece la cicatrización y la regeneración celular.
- Acción antioxidante.
- Hidrata y calma la piel irritada.
- Refresca y alivia las picaduras de insectos.
- Aumenta la flexibilidad de la piel y rejuvenece.
- Es compatible en pieles con acné, psoriasis, dermatitis.
Pero, el aloe vera, es mucho más que una pomada para para calmar y refrescar la piel, ya que las maravillas que logra externamente también pueden aplicarse a su consumo, con muchos efectos sobre el metabolismo.
Beneficios internos:
Dentro de las hojas del aloe vera se encuentra una rica fuente de nutrientes como vitaminas, minerales y antioxidantes, que pueden ayudar a reducir la inflamación intestinal y mejorar la absorción de nutrientes esenciales. Estos son algunos de los beneficios del aloe vera a nivel interno:
- Contiene compuestos con propiedades antiinflamatorias que podrían ayudar a reducir la inflamación en el tracto gastrointestinal.
- Ayuda a mantener la mucosa intestinal y a promover la absorción de nutrientes esenciales
- Aumenta la sensación de saciedad.
- Hidrata y protege las úlceras bucales o aftas.
- Es ideal para situaciones de acidez estomacal, gastritis, inflamación, intestino permeable y úlceras. Después de las comidas, funciona como un digestivo.
- Regula el funcionamiento intestinal (algunas partes de la planta contienen antraquinonas como la aloína, con propiedades laxantes). Es una excelente opción en casos de estreñimiento.
- Algunos de los polisacáridos que contiene, como el acemannan, que se encuentra en el gel de las hojas de aloe vera, se ha investigado por sus posibles propiedades inmunomoduladoras.
Formatos Disponibles
El aloe vera está disponible en diversos formatos, según nuestras necesidades, desde la planta al natural, hasta la pulpa ya comercializada en forma de geles, jugos y suplementos. A nivel interno, el jugo es perfecto para añadirlo a batidos u otros platos que atenúen su sabor ligeramente amargo (yo utilizo el jugo de pulpa de Lily of the Dessert, es ecológico).
Cómo obtener el gel
Si deseas aprovechar el gel fresco de la planta de aloe vera, es esencial saber cómo extraerlo de manera segura. Yo siempre tengo varias plantas de aloe en casa, y voy recolectando las hojas a medida que las voy necesitando.
- Para que tenga todas sus propiedades medicinales, la planta debe tener mínimo 3 años, es cuando son más carnosas y ricas en gel.
- Elige hojas que estén maduras, sanas y que sean gruesas y firmes, sin señales de daño, decoloración o enfermedades.
- Corta las hojas cerca de la base de la planta. Es importante cortar las hojas lo más cerca posible del tallo principal.
- Después de recoger las hojas, lávalas suavemente con agua corriente para eliminar cualquier suciedad o impurezas superficiales.
- Las hojas de aloe vera contienen un látex amargo y amarillento justo debajo de la piel exterior. Para evitar el látex, puedes dejar las hojas cortadas en posición vertical en un recipiente limpio con agua fría durante 15-20 minutos. Esto permite que la aloína gotee y se disuelva en el agua. Lava las hojas con cuidado bajo el agua corriente para eliminar cualquier rastro de aloína restante.
- Con un cuchillo, retira con cuidado los bordes espinosos y la piel exterior de las hojas. Esto revelará el gel transparente en su interior.
- Utiliza una cuchara o un cuchillo para raspar el gel de aloe vera de la hoja. Asegúrate de recoger todo el gel disponible. El gel debe ser transparente y viscoso.
- El gel fresco de aloe vera es perecedero, aguanta unos 4-5 días en la nevera, mejor en recipiente opaco. Puedes congelarlo en cubiteras, para alargar su vida útil y sacarlo a medida que lo vas necesitando.
Seguro que te ha sorprendido comprobar todos los beneficios del aloe vera y lo que puede hacer por ti, así que, si aún no lo has considerado como parte de tu rutina diaria, te animo a darle una oportunidad. Tómatelo con calma, intégralo gradualmente (a nivel interno) y observa los resultados por ti mism@. Estoy segura de que, como yo, te sorprenderás de la versatilidad y los beneficios de esta planta aparentemente modesta.
