Reintroducir alimentos es una parte fundamental del protocolo AIP. Esta guía te ayudará a hacerlo de forma ordenada: conocerás las distintas fases de reintroducción, cómo probar cada alimento y qué observar para ir ampliando tu alimentación con criterio.
EN ESTA GUÍA

Fases de reintroducción

Cómo probar
un alimento

Qué observar

Registro de
reintroducciones
01. Antes de empezar
La reintroducción comienza cuando has completado la fase de eliminación y llevas un tiempo razonablemente estable. Como orientación general, esto suele ocurrir después de 30–90 días de eliminación, aunque el momento adecuado no tiene por qué ser igual para todo el mundo.
No necesitas encontrarte «perfectamente» para empezar. Lo importante es partir de una situación suficientemente estable que te permita observar qué ocurre cuando incorporas un alimento nuevo.
Durante esta etapa mantendremos el resto de la alimentación sin cambios importantes y probaremos un solo alimento cada vez. Así será mucho más fácil identificar qué toleramos y qué no.
Eliminación completada
Has realizado la fase de eliminación.
Momento estable
Llevas unos días en una situación relativamente estable.
Un elemento cada vez
No introduzcas varios alimentos nuevos simultáneamente.
Registro preparado
Tienes dónde anotar qué pruebas y cómo te encuentras.
02. Las fases de reintroducción
No todos los alimentos se reintroducen al mismo tiempo. El protocolo propone hacerlo siguiendo un orden, comenzando por los alimentos que se consideran menos susceptibles de provocar una reacción y avanzando progresivamente hacia los que pueden resultar más problemáticos.
Fase 1
Empezamos por los alimentos que, dentro del protocolo, se consideran menos susceptibles de provocar una reacción. Los iremos incorporando de uno en uno, siguiendo siempre el método de reintroducción que veremos después.
¿Qué alimentos incluye?

Legumbres con vaina comestible
Guisantes, judías verdes, habas…

Café
Empieza con un consumo ocasional y aumenta frecuencia.

Cacao o chocolate
Cacao puro o chocolate con 85–90 % de cacao.

Especias derivadas de semillas
Siempre que no procedan de solanáceas.

Ghee o mantequilla clarificada
Preferiblemente de vacas alimentadas con pasto.

Fase 2
En esta segunda fase ampliamos la variedad con alimentos que pueden resultar algo más reactivos. Seguimos avanzando poco a poco, introduciéndolos de uno en uno y observando siempre la respuesta de nuestro cuerpo.
¿Qué alimentos incluye?

Semillas y frutos secos
Enteros, en harina o en crema.

Clara de huevo
Siempre mejor bien cocinada.

Mantequilla
Preferiblemente de vacas alimentadas con pasto.

Alcohol
Prescindible o de forma muy ocasional.
Fase 3
En esta tercera fase incorporamos alimentos con mayor probabilidad de provocar una reacción. Como hasta ahora, los introduciremos de uno en uno, dejando tiempo suficiente para observar cómo responde nuestro cuerpo.
¿Qué alimentos incluye?

Solanáceas
Berenjena, pimiento y patata pelada

Legumbres secas
Lentejas, garbanzos…, remojados 24h

Lácteos fermentados
Como yogur o kéfir, preferiblemente de cabra.
Fase 4
En esta cuarta y última fase llegamos a los alimentos con mayor probabilidad de provocar una reacción. Los incorporaremos con la misma atención que hasta ahora, de uno en uno y observando siempre cómo responde nuestro cuerpo.
¿Qué alimentos incluye?

Otros lácteos
Quesos, preferiblemente elaborados con leche cruda y otros lácteos

Arroz blanco
Mejor cocinado, enfriado y después recalentado.

Cereales y pseudocereales sin gluten*
Como maíz, mijo, sorgo, teff, quinoa o amaranto

Otras solanáceas
Tomate y especias procedentes de solanáceas.
02. Las fases de reintroducción
Reintroducir un alimento no significa simplemente volver a comerlo. Para poder valorar cómo responde tu cuerpo, es importante hacerlo de forma ordenada: probar un solo alimento cada vez, empezar con una cantidad pequeña y dejar tiempo suficiente para observar posibles cambios.
01
Elige un solo alimento
Escoge un alimento de la fase en la que te encuentras. No pruebes varios alimentos nuevos a la vez, porque después será difícil saber cuál ha provocado un posible cambio.
02
Empieza con una cantidad pequeña
Si durante las primeras horas no observas cambios, aumenta progresivamente la cantidad hasta llegar a una ración habitual.
03
Aumenta si todo va bien
Si durante las primeras horas no observas cambios, aumenta progresivamente la cantidad hasta llegar a una ración habitual.
04
Observa durante los días siguientes
Deja entre 3 y 7 días antes de introducir otro alimento. Algunas respuestas pueden aparecer más tarde y no necesariamente justo después de comer.
05. Saca tus propias conclusiones
Al terminar el periodo de observación, revisa cómo te has encontrado desde que introdujiste el alimento. Compáralo con tu estado habitual y valora si has observado algún cambio que antes no estaba.
Puede que no hayas notado ninguna reacción, que hayas detectado posibles cambios o que todavía no tengas una conclusión clara. No pasa nada si el resultado no es evidente: registrar lo ocurrido te ayudará a decidir si ese alimento merece una nueva prueba más adelante.
Lleva el seguimiento con la app «Diario Vive Aip»
Recordar qué comiste, cuánto, cuándo y cómo te encontraste varios días después no siempre es fácil. Por eso hemos creado Diario Vive AIP, una app sencilla y práctica para acompañarte durante todo el proceso de reintroducción.
Podrás registrar cada alimento, anotar las cantidades que vas probando, guardar cualquier cambio que observes y consultar después todo el seguimiento en un mismo lugar.
Además, cuando un alimento tenga alguna recomendación práctica, encontrarás un Consejo Vive AIP con información que puede ayudarte en el momento de reintroducirlo.
¿Quieres tener Diario Vive AIP en tu móvil?
Puedes añadirlo a tu pantalla de inicio y abrirlo como cualquier otra app.

